domingo, 29 de marzo de 2020

¿TE TOCARÁ A TI? LA TORMENTA QUE HARÁ TRIZAS EL MUNDO.


Además de los miles de muertos y decenas de miles que se perfilan para cientos de miles de contagiados, ahora la especie humana se enfrenta a algo tremendamente peor que atacaría incluso a la paz mundial, se llama dinero. Se acabó el dinero, si me permite decirlo burdamente. Es decir, el mundo está entrando a una tormenta de escasez financiera, en pocas palabras, no crecimiento necesario para que todos tengan trabajo y comodidades, en palabras más complejas, recesión. Esa es la alerta, recesión mundial. Estamos a un paso de ella, y con ella, millones de personas perderán su trabajo. Arma biológica o mutación natural, pues ya qué importa, ahora el problema es que pasará con la pobreza que se generará en los próximos años. Las bolsas, las aerolíneas, el petróleo y miles de cosas más en donde trabajan todos los obreros, empleados y profesionistas del mundo, están en riesgo. El coronavirus sienta las bases para una tragedia mayor. Esperamos que no pase pero es urgente analizar y conocer los pasos de este episodio que más que enfermedad, sirve de tapadera de la realidad humana que venía en implosión desde hacía ya tiempo con la deuda que ha crecido exponencialmente. ¿Qué pasó y qué pasará?

1 comentario:

Alejandro Maizo dijo...

Las estimaciones del Banco Mundial son clara en cuanto a que esta tormenta que se avecina es la peor desde la segunda guerra mundial, contrayendo la economía mundial en más del 5% y una disminución per capital sobre el 4%, lo que se traducirá a más pobreza, más hambre, y paulatinamente en muertes. Estamos en una encrucijada entre continuar con un sistema consumista, egoísta y pro capital que devora economías, pueblos y territorios, y el hecho definitivo de tomar la decisión de volcar todos los esfuerzos a un sistema solidario, equitativo y más humano, que motive el desarrollo sin destruir al ser humano y su entorno. Sin embargo la respuesta para estar ya escrita en los anales de la historia de la humanidad. Saludos estimado Francisco.